Enfermedad de Kienböck

La enfermedad de Kienböck, también conocida como necrosis avascular del hueso semilunar, es una afección en la cual el hueso semilunar, uno de los ocho huesos pequeños en la muñeca, pierde el suministro de sangre que conduce a la necrosis (muerte) del hueso. El semilunar es un hueso localizado en el centro de la muñeca y es importante para el movimiento adecuado y el soporte de la articulación (Figura 1).  Realiza su función en estrecho contacto con los dos huesos del antebrazo (radio y cúbito) para ayudar a que la muñeca se mueva.

 


Figura 1: Hueso semilunar en la muñeca.

 

El daño al semilunar puede provocar dolor, rigidez y, a veces, artrosis de la muñeca si la enfermedad lleva una larga evolución. La enfermedad de Kienböck es más común en hombres entre las edades de 20 y 40 y rara vez afecta a ambas muñecas.

 

CAUSAS

 

No existe una causa única de la enfermedad de Kienböck. Puede ser causado por múltiples factores como:

 

– Variaciones esqueléticas: el cúbito puede ser más corto que el radio, lo que puede generar ciertos problemas. O la forma del hueso semilunar puede ser irregular.

– Traumatismo: un solo traumatismo o múltiples y repetidos traumatismos pueden causar esta enfermedad.

– Otras afecciones médicas: la enfermedad de Kienböck se puede encontrar más comúnmente en personas que tienen afecciones médicas que afectan al flujo sanguíneo y también se asocia con otras enfermedades como el lupus, la anemia de células falciformes y la parálisis cerebral.

 

SIGNOS Y SÍNTOMAS

 

La mayoría de los pacientes con enfermedad de Kienböck presentan los siguientes síntomas:

 

– Dolor de muñeca, sobre todo a la palpación directamente sobre el hueso semilunar.

– Pérdida de movilidad o rigidez de la muñeca.

– Tumefacción.

 

DIAGNÓSTICO

 

El diagnóstico de la enfermedad de Kienböck a menudo se puede hacer revisando su historial clínico, realizando una buena exploración física y realizando unas radiografías. En las primeras etapas de esta enfermedad, las radiografías pueden ser normales y se necesitan otras pruebas para confirmar el diagnóstico. Lo más probable es que la prueba más fiable para evaluar el flujo sanguíneo del semilunar sea la resonancia magnética (RM) (Figura 2). También se pueden usar la tomografía computarizada (TAC) y la gammagrafía ósea.

 


Figura 2: Imagen de RM en la que se observa el hueso semilunar sin flujo sanguíneo.

 

Esta es una enfermedad de progresión lenta y es frecuente que hayan pasado meses o años antes de que los pacientes busquen tratamiento. Puede ser difícil de diagnosticar en sus primeras etapas.

 

TRATAMIENTO

 

Las opciones de tratamiento dependen de la gravedad y el estadío de la enfermedad. En etapas muy tempranas, el tratamiento puede ser tan simple como la observación o la inmovilización. Para etapas más avanzadas (Figura 3), generalmente se considera el tratamiento quirúrgico, que dependerá de la situación específica de cada paciente. La fisioterapia no cambia el curso de la enfermedad, sin embargo, puede ayudar a minimizar el deterioro de la misma. El tratamiento está orientado a aliviar el dolor y recuperar la función.

 

Su Cirujano de Mano le aconsejará sobre las mejores opciones de tratamiento y le explicará los riesgos, beneficios y efectos secundarios de los distintos tratamientos para la enfermedad de Kienböck.

 


Figura 3:  Colapso del hueso semilunar por enfermedad de Kienböck avanzada.