Fractura de Escafoides

El escafoides es uno de los huesos más importantes del carpo (muñeca), y su fractura es la segunda más frecuente de las que se producen en el miembro superior, después de las fracturas de radio distal (fracturas de muñeca).

Las fracturas de escafoides son frecuentes y afectan, sobre todo, a gente joven y activa.  Suelen producirse fundamentalmente tras caídas con apoyo de la mano extendida, pero también se pueden producir por impactos tipo puñetazo. (Figura 1).

 


Figura 1: Mecanismos de producción de las fracturas de escafoides.

 

Debido a las características fisiológicas y anatómicas de este hueso, las fracturas tienen tendencia a la no unión y a sufrir problemas de vascularización.

Las fracturas de escafoides pueden pasar fácilmente desapercibidas y por consiguiente pueden no ser tratadas correctamente.  La consecuencia será un fracaso en la consolidación, que conllevará una anormal cinética del carpo (movilidad anormal de los huesos de la muñeca) que a medio-largo plazo provocará una degeneración artrósica de la muñeca.

 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICAN LAS FRACTURAS DE ESCAFOIDES?

 

Lo más importante para el diagnóstico es la sospecha clínica de fractura.

Se suelen producir por traumatismos o caídas con hiperextensión de muñeca asociada.  En ocasiones, algunos pacientes no presentan mucho dolor, ni inflamación ni hematoma asociados, por lo que pueden pasar desapercibidas y llegarse a confundir con esguinces leves de muñeca.

Es fundamental una exploración física minuciosa y unas correctas radiografías para poder realizar el diagnóstico que, aún así, puede ser difícil de establecer de inicio (Figura 2).  En algunos casos serán necesarias, además, otras pruebas de imagen como TAC y/o Resonancia Magnética para el diagnóstico definitivo.

 

Figura 2: Radiografía simple muestra fractura de escafoides.

 

¿CÓMO SE TRATAN LAS FRACTURAS DE ESCAFOIDES?

 

El tratamiento de las fracturas de escafoides depende fundamentalmente del tipo de fractura, pero también del perfil del paciente que la sufre.

Cuando las radiografías iniciales no confirman la fractura, pero existe sospecha clínica de la misma, ha de considerarse la posibilidad de estar ante una fractura oculta y ha de tratarse con inmovilización temporal hasta que su Cirujano de Mano confirme o descarte el diagnóstico y establezca el tratamiento definitivo indicado en cada caso.

Cuando el diagnóstico es definitivo, el tipo de fractura y las características personales de cada paciente condicionarán el tratamiento.

El tratamiento puede ser conservador o quirúrgico.  Dentro del tratamiento quirúrgico existen diferentes técnicas (cirugía percutánea, cirugía asistida por artroscopia, cirugía abierta,…), (Figura 3). Así mismo, el material utilizado puede variar también (tornillos, agujas,…).  Su Cirujano de Mano le recomendará la mejor opción en su caso concreto.

 


Figura 3:  Radiografía post-quirúrgica. Osteosíntesis percutánea con tornillo.