Síndrome de dolor regional complejo

El Síndrome de Dolor Regional Complejo (SDRC) es un problema fundamentalmente doloroso, constante durante un largo periodo de tiempo y que se cree resultado de una disfunción del sistema nervioso central y/o el sistema nervioso periférico.

 

Se caracteriza por dolor, tumefacción y/o rigidez de la mano o la extremidad afectada.  El dolor puede ser desproporcionado con respecto a la lesión que lo origina.

El SDRC se suele asociar con una lesión o evento traumático, que en ocasiones puede llegar a ser tan insignificante como un pequeño corte o una pequeña contusión.  La lesión provoca un fallo en el sistema nervioso, que envía señales frecuentes o constantes al cerebro que las interpreta como dolor.  El sistema nervioso se vuelve hiper-reactivo, provocando una sensación de intensa quemazón o gran dolor, acompañado frecuentemente con inflamación difusa y cambios en la coloración y textura de la piel.

 

Causas

Las causas del SDRC son desconocidas.  Puede originarse tras una lesión leve, como un esguince o pequeño corte, o tras una lesión o agresión más grave como una fractura o una cirugía.  La lesión de un nervio  también puede provocarlo.

El SDRC es más frecuente en personas de entre 25 y 55 años de edad, aunque puede afectar a cualquier persona de cualquier edad; y es 3 veces más frecuente en mujeres que en hombres.

 

Signos y Síntomas

El síntoma principal del SDRC es el dolor continuo y desproporcionado a la severidad de la lesión que lo ha originado.  Generalmente afecta a una de las extremidades y también se asocia con frecuencia a los siguientes síntomas:

–  Quemazón o dolor “quemante”.

–  Hipersensibilidad de la piel.

– Cambios en la temperatura de la piel: más caliente o más fría que la otra extremidad.

–  Cambios en la coloración de la piel: con frecuencia con manchas, púrpura, pálida o enrojecida.

– Cambios en la textura de la piel: brillante y fina y a veces excesivamente sudorosa.

–  Cambios en el crecimiento de las uñas y el pelo.

–  Inflamación y rigidez de las articulaciones afectadas.

–  Incapacidad o dificultad para mover las partes del cuerpo afectadas.

 

El dolor puede irradiarse a todo el brazo o la pierna afectados, incluso aunque la lesión inicial sólo afectase a un dedo; y puede incrementarse con el estrés emocional.

 

Diagnóstico

No existe ninguna prueba que confirme el diagnóstico del SDRC.  El diagnóstico se realiza principalmente mediante la observación y constatación de los signos y los síntomas.  Los pacientes deben ser examinados por un médico cualificado que realice una concienzuda historia clínica y exploración física.

Las radiografías simples, la resonancia magnética, el escáner, estudios de conducción nerviosa, termografías, gammagrafías, etc, pueden ser de ayuda para el diagnóstico.  En ocasiones es preciso ser evaluado por otros especialistas y la valoración por una Unidad del Dolor suele recomendarse con frecuencia.

 

Tratamiento

NO existe una solución simple y única para el tratamiento del SDRC.  El tratamiento es muy variado y depende tanto de la intensidad de los síntomas como de la duración del problema.  Cuanto antes se realice el diagnóstico y antes se comience con el tratamiento, mejores serán las posibilidades de recuperación.

El ejercicio físico aeróbico, el tratamiento de los problemas para dormir y el tratamiento de los problemas psicológicos pueden ser muy importantes para el tratamiento del SDRC.  Algunos pacientes pueden presentar un problema físico crónico asociado, como la compresión o atrapamiento de algún nervio, que debe ser tratado.

Puesto que no existe una solución simple y única para el tratar el SDRC, el tratamiento está enfocado a eliminar los síntomas dolorosos de manera que los pacientes puedan recuperar tanto su vida normal, como mejorar el uso de su mano o extremidad.

 

Algunas de las siguientes terapias pueden ser útiles para tratar el SDRC, generalmente combinadas unas con otras:

 

Fisioterapia y/o Terapia Ocupacional:  Un incremento en los ejercicios de movilidad de la mano o extremidad afectados puede ayudar a mejorar la función de la misma.

El ejercicio físico aeróbico de manera general (caminar, nadar, correr, etc.) es muy importante.  No sólo ayuda a mejorar la habilidad de la extremidad afectada, sino que mejora el control del dolor, el sueño, estrés,…

 

Psicoterapia:  El SDRC puede provocar profundos efectos psicológicos tanto en los pacientes como en sus familiares.  Muchos pacientes con SDRC presentan depresión, ansiedad o síndrome de estrés postraumático.  Un psicólogo y/o un psiquiatra pueden ser clave para ayudar a mejorar estos problemas asociados y la motivación del paciente.

 

Bloqueos Nerviosos:  Muchos pacientes mejoran significativamente con bloqueos nerviosos que anestesian los nervios.  Al mejorar el dolor, los bloqueos nerviosos permiten una fisioterapia más efectiva, mejoran el estado de animo e incrementan el nivel de actividad del paciente.

 

Medicación:  Existen muchos tipos de medicación diferente que se usan para tratar el SDRC y sus problemas asociados como trastornos del sueño, depresión y ansiedad.  Algunos de estos medicamentos son analgésicos tópicos, anti-convulsivantes, anti-depresivos, corticoides, relajante musculares, opioides y medicación para dormir.

 

Cirugía:  Si el SDRC está relacionado con la compresión de un nervio, como por ejemplo el Síndrome del Túnel Carpiano (ver apartado de Síndrome del Túnel Carpiano), será preciso descomprimir ese nervio quirúrgicamente.

 

Otras opciones más complejas pueden incluir las bombas de difusión intratecal o estimulación de la médula espinal, electroterapia,…

Están surgiendo nuevos tratamientos continuamente con el fin de mejorar la eficacia contra este problema.

 

Pronóstico

Cada paciente responde de manera diferente al tratamiento.

Algunos pacientes se recuperan espontáneamente.  Otros pueden presentar cambios incapacitantes irreversibles a pesar del correcto tratamiento.

Se piensa que el tratamiento precoz ayuda a minimizar los problemas provocados por el SDRC.  Aún se precisan estudios científicos que nos ayuden a entender las causas de esta enfermedad, cómo se desarrolla y evoluciona, y cómo tratarla de manera más efectiva.