Fracturas de la mano

DESCRIPCION

La estructura ósea de la mano está compuesta por muchos huesos. Esta estructura sirve de punto de unión de los músculos que permiten que la muñeca y los dedos se muevan.  Cuando un traumatismo o fuerza tiene la suficiente intensidad como para romper un hueso se producen las fracturas, que se manifiestan con dolor, inflamación y limitación funcional de la parte lesionada.

 

Es importante saber que fracturas, fisuras y roturas son lo mismo.

 

Algunas fracturas pueden ser sencillas, en las que los fragmentos de huesos están alineados y estables. Otras son más complejas: son inestables y los fragmentos de hueso tienden a desplazarse: hundirse, girarse, angularse…(Figura 1).

 

Algunas fracturas se producen en la diáfisis (el tronco) del hueso, mientras que otras afectan a la articulación (intra-articulares). Las fracturas conminutas (cuando el hueso se fractura en múltiples fragmentos) por lo general se producen por traumatismos de alta energía y suelen ser inestables.

 

Hablamos de fracturas abiertas cuando algún fragmento del hueso sale por la piel. En estos casos, hay cierto riesgo de infección.

 


Figura 1: Fractura conminuta desplazada de falange proximal del 3º dedo.

 

Síntomas

 

Las fracturas en la mano son relativamente frecuentes. Una fractura puede causar dolor, rigidez y pérdida de movilidad. Algunas fracturas causan una deformidad evidente, (se nota el dedo torcido o rotado – Figura 2), pero otras muchas, no. Por la estrecha relación que existe en la mano entre los huesos, los ligamentos y los tendones, la mano puede quedar rígida y débil cuando la fractura consolida. Las fracturas que afectan a las superficies de las articulaciones (intra-articulares) pueden provocar artrosis precoz en las articulaciones afectadas.

 

Figura 2: Deformidad en rotación del 4º dedo por fractura.

 

Tratamiento

 

Por lo general, para diagnosticar una fractura se necesita una exploración física y radiografías. Según el tipo de fractura, su Cirujano de la Mano le puede recomendar el mejor tratamiento dentro de las diferentes opciones existentes.

 

Para tratar fracturas no desplazadas o para proteger una fractura que se ha reducido (colocado) se puede usar una férula o un yeso.

 

En el caso de fracturas desplazadas puede ser necesario reducirlas y fijarlas con agujas o clavos sin hacer incisiones en la piel. Esto se conoce con el nombre de reducción cerrada y osteosíntesis o fijación percutánea.

Otras fracturas pueden precisar cirugía para reconstruir la forma y posición del hueso (reducción abierta). Una vez que los fragmentos del hueso están en su sitio, se mantienen con clavos, placas o tornillos (Figura 3).

 


Figura 3: Osteosíntesis de fractura con placa y tornillos.

 

Las fracturas que afectan a la superficie de la articulación (fracturas intra-articulares) por lo general tienen que reducirse con más precisión para restaurar la superficie de la articulación lo mejor posible. A veces, el hueso puede estar tan destrozado que no se puede reparar. En esos casos, podría ser necesario hacer un injerto óseo. Para ello, se coge hueso de otra parte del cuerpo para proporcionar más estabilidad a la fractura.

 

En ciertas ocasiones será preciso retirar el material de osteosíntesis después de que la fractura haya consolidado.

 

En otras ocasiones, las fracturas reducidas pueden mantenerse inmovilizadas mediante un “fijador externo”, un conjunto de barras de metal fuera del cuerpo que se conectan a clavos que se colocan en el hueso por encima y por debajo del lugar de la fractura, y la mantienen en tracción hasta que el hueso consolida.

 

Una vez que la fractura tiene suficiente estabilidad se puede iniciar la rehabilitación con ejercicios de movilidad para tratar de evitar o minimizar la rigidez. Su Cirujano de la Mano determinará cuándo está la fractura suficientemente estable.

 

Pronóstico

 

Para lograr una buena función, no siempre es necesario que haya una posición perfecta del hueso en la radiografía. Puede verse un bulto óseo en el sitio de la fractura a medida que el hueso consolida, lo que se conoce como “callo de fractura”. Se trata de un proceso normal de consolidación, y el bulto por lo general se reduce de tamaño con el tiempo.

 

Entre los problemas que pueden presentar las fracturas de la mano se pueden citar rigidez, consolidación en mala posición, infección, retraso en el proceso de consolidación o absoluta incapacidad de consolidar o pseudoartrosis.

 

Está demostrado que el hábito de fumar dificulta la consolidación de las fracturas.

 

Las fracturas en los niños a veces pueden afectar al futuro crecimiento de ese hueso.

 

Se puede reducir la probabilidad de complicaciones siguiendo cuidadosamente el consejo de su Cirujano de la Mano durante el proceso de consolidación y antes de reincorporarse a las actividades laborales o deportivas. Su médico puede recomendarle un programa específico de ejercicios de movilidad para acelerar y mejorar el proceso de recuperación. (VER GALERIA).