Amputaciones y Reimplantes

AMPUTACIONES Y REIMPLANTES

 

Una amputación es el corte y separación, por accidente o por cirugía, de una parte del cuerpo. Las amputaciones en la mano se producen con frecuencia por una lesión traumática, pero pueden ser el resultado de una operación planificada para prevenir la propagación de una enfermedad en un dedo o una mano (por infecciones, tumores,…).

 

En determinadas circunstancias, los dedos amputados traumáticamente pueden reimplantarse (reconstruirse y volverse a unir quirúrgicamente). Sin embargo, en muchos casos, el reimplante del dedo amputado o no es posible, o no es aconsejable ya que el paciente puede llegar a estar más cómodo y tener una mejor función de la mano si la parte no se vuelve a unir.  Esto se debe al riesgo de que el dedo reimplantado pueda presentar dolor crónico, severa rigidez y/o tener una sensibilidad anormal o incluso insensibilidad.

 

REIMPLANTES

 

El reimplante es la reconstrucción y unión quirúrgica de un dedo, mano o brazo que se ha cortado y separado completamente (o casi por completo) del cuerpo de una persona. El objetivo de esta cirugía es devolver al paciente la mayor funcionalidad posible del área lesionada. Este procedimiento está recomendado sólo si se espera que la parte reimplantada funcione sin dolor.

 

En algunos casos, no es posible volver a reimplantar la parte amputada porque los tejidos están demasiado dañados.  Si la parte perdida no se puede o no se debe reimplantar, su Cirujano de Mano puede ofrecerle limpiar, regularizar y cubrir el extremo amputado. Este procedimiento se conoce como regularización de la amputación. En algunos casos, esta opción brinda al paciente una recuperación mucho mejor y más rápida que un reimplante.

 

Procedimiento

 

Hay varios pasos en el procedimiento de un reimplante:

 

– Paso 1: el tejido dañado y sucio tanto del extremo como de la parte amputada se extirpa con cuidado.

– Paso 2: los extremos de los huesos se acortan y se vuelven a unir con agujas, alambres o placas y tornillos. Esto mantiene fija la parte amputada en su lugar para permitir que se reconstruyan el resto de los tejidos.

– Paso 3: se reparan los músculos, los tendones, las arterias, los nervios y las venas. A veces, también pueden ser necesarios injertos o espaciadores artificiales de hueso, piel, tendones y vasos sanguíneos. Los injertos pueden ser de su propio cuerpo o de un banco de tejidos.

 

Recuperación

Los pacientes tienen un papel muy importante en el proceso de recuperación.

En general, los pacientes deben:

 

– NO fumar y alejarse de ambientes con humo, ya que el tabaco provoca la pérdida de flujo sanguíneo en la parte reimplantada.

– Mantener la parte reimplantada por encima del nivel del corazón para aumentar la circulación.

– Evitar sustancias vasoconstrictoras.

 

Otros factores que pueden afectar a la recuperación son:

 

  • Edad: Los pacientes más jóvenes tienen mayores probabilidades de que sus nervios vuelvan a crecer y recuperar más sensibilidad y movilidad en la parte reimplantada.
  • Zona de la lesión: En general, es más probable recuperar la función si la parte reimplantada está más abajo en el brazo.
  • Lesión articular versus no articular: La recuperación del movimiento es mejor en los pacientes que no se lesionan la articulación.
  • Parte del cuerpo cortada versus aplastada: Una amputación con un corte limpio generalmente recupera una mejor función tras un reimplante que una que ha sido arrancada o aplastada.
  • Clima: El clima frío puede ser incómodo durante la recuperación, independientemente de lo bien o mal que vaya la recuperación.

 

El uso de la parte reimplantada depende en parte de la recuperación y crecimiento de dos tipos de nervios: nervios sensitivos que permiten sentir y nervios motores que transmiten a los músculos que se muevan. (Ver apartado de Lesiones Nerviosas). Los nervios crecen aproximadamente unos 2,5 cm al mes. El número de centímetros desde la zona de lesión hasta la punta de un dedo estima la cantidad mínima de meses que el paciente puede tardar en sentir algo en la punta del dedo. Es muy importante saber que la parte reimplantada nunca recupera el 100% de su función original.  Se considera que la recuperación de entre un 60% y un 80% de su función original es un resultado excelente.

 

Rehabilitación

 

Para pacientes reimplantados:

La fisioterapia y la inmovilización temporal son importantes para el proceso de recuperación. Desde el principio, se utilizan aparatos ortopédicos para proteger los tendones recién reparados y en función del tipo de reparación se puede permitir que el paciente mueva la parte reimplantada con control. La fisioterapia con movimiento limitado y controlado ayuda a evitar que las articulaciones se pongan rígidas, ayuda a mantener los músculos móviles y disminuye la presencia de la fibrosis cicatricial al mínimo.

 

Incluso después de que se haya recuperado, el paciente puede descubrir que no puede hacer todo lo que desea hacer.  Los dispositivos hechos a medida pueden ayudar a muchos pacientes a realizar actividades especiales o pasatiempos. Hable con su médico o terapeuta para obtener más información sobre dichos dispositivos. Muchos pacientes reimplantados pueden regresar a los trabajos que tenían antes de la lesión. Cuando esto no es posible, los pacientes pueden buscar ayuda para seleccionar un nuevo tipo de trabajo.

 

Para amputados:

Si se ha realizado una regularización de una amputación, la terapia y la rehabilitación también juegan un papel importante en la recuperación. Para la parte amputada, se puede usar una prótesis (un dispositivo que sustituye a una parte faltante del cuerpo).

 

Recuperación emocional

 

El reimplante o la amputación pueden afectar a la vida emocional del paciente, además de a su cuerpo. Cuando se quitan los vendajes y el paciente ve la parte reimplantada o amputada por primera vez, puede sentir conmoción, dolor, ira, incredulidad o decepción porque la parte del cuerpo no tiene el mismo aspecto que  antes.  Estos sentimientos son frecuentes.  Hablar sobre estos sentimientos con su médico a menudo ayuda al paciente a aceptar el resultado.  Su médico también puede derivarle o recomendarle a un psicólogo para que le ayude con este proceso.

 

 

CIRUGÍA DE AMPUTACIÓN

 

Pre-Cirugía

 

Antes de una cirugía de amputación, su cirujano hará una exploración cuidadosa de su mano.  Es frecuente que el cirujano solicite radiografías u otros estudios de imagen para evaluar el daño en su dedo o mano. El área y la cantidad de tejido que se extirpará durante la cirugía de amputación se basa en la extensión de la lesión y la salud del resto del cuerpo.

 

Cirugía

 

En muchos casos, el cirujano debe cerrar la herida de la amputación reorganizando la piel. Puede ser necesario acortar el hueso o el tendón para que haya suficiente tejido blando para cubrir el hueso. A veces, el cirujano puede tener que usar piel, músculos o tendones de otra parte del cuerpo del paciente para cubrir la herida. En lesiones de amputación más extensas, el cirujano puede moldear el dedo o la mano para poder colocar una prótesis más tarde.

A veces, es necesario someterse a más de una intervención quirúrgica para mantener la longitud máxima y la función del área lesionada.

 

Recuperación

Durante las primeras semanas después de la cirugía de amputación, es normal tener algo de dolor. El dolor puede controlarse con analgésicos, otros medicamentos, fisioterapia o terapia ocupacional, aparatos ortopédicos (aparatos ortopédicos u otros soportes) y otros métodos como aplicar frío o calor. Mientras se está curando, su Cirujano de Mano le dirá cómo vendar y cuidar el sitio quirúrgico y cuándo regresar a la consulta para recibir atención y seguimiento.

 

Debido a que la amputación involucra una lesión o cirugía en los nervios, puede haber algunos síntomas a largo plazo, como dolor, sensibilidad al frío, sensaciones anormales o sensación o dolor fantasma, que es cuando siente que la parte ausente todavía está presente. Mantenga a su cirujano informado con los síntomas para que se puedan implementar los tratamientos adecuados. Si sus síntomas son incapacitantes y persistentes, a menudo se puede necesitar una cirugía de revisión. Por ejemplo, puede sentirse hipersensible en un área, causada por un neuroma (un extremo agrandado del nervio que puede irritarse fácilmente). Existen nuevas técnicas disponibles que pueden ser útiles para aliviar el dolor del neuroma en algunos pacientes.

 

Terapia

 

Después de la amputación, puede ser derivado a un fisioterapeuta o terapeuta ocupacional para ayudar a recuperar la función y abordar el dolor y la sensibilidad anormal de la zona amputada. Es probable que le realicen y enseñen ejercicios para desarrollar la fuerza y ​​mejorar el rango de movilidad o la flexibilidad. Se le puede recomendar al paciente que toque, mueva y masajee su piel para desensibilizarla y mantenerla móvil.  Tras la amputación, se pueden proporcionar diferentes férulas y dispositivos de apoyo.  Las imágenes motoras guiadas, la terapia de espejo, la movilización articular, el deslizamiento de tendones y nervios, y los ejercicios de bloqueo a menudo se usan tanto para un programa de fisioterapia formal como para el hogar.

 

Prótesis

 

Una prótesis es una parte artificial del cuerpo que reemplaza parte de la función y apariencia de la parte faltante.  El tipo de prótesis dependerá de la zona de amputación y la longitud de su dedo o mano restante y sus necesidades funcionales y de estilo de vida.  Es importante compartir las actividades que considere más importantes con su cirujano y protésico para que se le pueda proporcionar una prótesis adecuada después de una amputación, caso de necesitarla o quererla.  Algunos pacientes con amputación pueden decidir no usar una prótesis.

 

Por lo general, la creación de la prótesis puede comenzar tres meses después de que se haya curado por completo de la cirugía de amputación y toda la inflamación haya disminuido. Es posible que necesite terapia para aprender a usar su nueva prótesis.

 

Recuperación Emocional

 

La pérdida de una parte del cuerpo, especialmente una tan visible como un dedo o una mano, puede ser emocionalmente difícil.  Puede llevar tiempo adaptarse a los cambios en su apariencia y su capacidad funcional tras una amputación. Hablar sobre estos sentimientos con su médico u otros pacientes que hayan sufrido una amputación a menudo ayuda a aceptar la pérdida.  Su médico también puede derivarle o recomendarle a un psicólogo para que le ayude con este proceso. Es importante recordar que, con el tiempo, se adaptará a su situación al encontrar nuevas formas de realizar sus actividades diarias.  Es vital recordar también que la calidad de vida está directamente relacionada con la actitud y las expectativas, no solo con la obtención y el uso de una prótesis.