Fracturas del húmero distal
Estas fracturas ocurren con más frecuencia en niños y ancianos. Este tipo de fracturas pueden estar asociadas a lesiones en los nervios y en las arterias; por ello deben ser evaluadas con detenimiento por un médico experto.
Por lo general, necesitan una reparación quirúrgica con placas o tornillos, a menos que sean estables. En los niños, la fijación suele realizarse con agujas de kirschner.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
Algunos signos de una posible fractura en el codo o alrededor del codo pueden ser dolor, inflamación, hematoma y rigidez. Es posible que en el momento en que ocurra la lesión, se note o escuche un chasquido o un crujido.
Una deformidad visible podría significar que los huesos están desplazados o que la articulación del codo está luxada.
Puede asociarse el adormecimiento o debilidad en el brazo, la muñeca y la mano.
TRATAMIENTO
Las fracturas que están desplazadas o son inestables serán las que, con más probabilidad, necesiten cirugía. Un procedimiento quirúrgico reemplaza y estabiliza los fragmentos óseos, o bien los extrae. Siempre que una fractura sea abierta (que el hueso se exponga a través de una herida en la piel), se necesita cirugía urgente para limpiar tanto la herida como el hueso y así reducir al mínimo el riesgo de infección.
Por lo general, se usan tratamientos no quirúrgicos, como un cabestrillo, un yeso o una férula, cuando hay poco riesgo de que los huesos se desplacen o cuando la posición de los huesos es aceptable.
La edad también es un factor importante cuando se tratan las fracturas del codo. Los yesos se usan con más frecuencia en los niños, ya que el riesgo de estos de presentar rigidez en el codo es bajo; sin embargo, en un adulto la rigidez del codo es mucho más probable. A menudo se usa la rehabilitación dirigida por el médico para maximizar el movimiento y reducir la probabilidad de rigidez en el codo. Esto podría incluir ejercicios, masaje a la cicatriz, ecografía, calor, hielo y férulas que estiren la articulación.