La aplicación clínica de las técnicas microquirúrgicas empieza a extenderse cada vez más en las distintas áreas de la medicina. La microcirugía como tal, no existe dentro de las especialidades médico-quirúrgicas, pero algunas especialidades no se entienden sin ella, como es el caso de la Cirugía de la Mano.
La microcirugía requiere un entrenamiento y formación constantes y muy específicos. No es una técnica que se pueda aprender sólo teóricamente. Requiere la integración en el cerebro del cirujano de la imagen, el movimiento y el sentido espacial bajo el medio de magnificación (gafas lupa o microscopio) y aprender a dominar el espacio entre dichos medios de magnificación y el campo quirúrgico.
Se dice que la anestesia y los antibióticos igualan a todos los cirujanos; lo que distingue a unos de otros es la preparación y el gesto quirúrgico. La microcirugía, considerada por algunos autores como «la más artística de las ciencias y la más científica de las artes» precisa gran preparación y sublima el gesto quirúrgico, lo que la convierte en un elemento diferenciador.
El beneficio para el paciente cuando se aplican técnicas microquirúrgicas es notable: minimiza daños y favorece una mejor recuperación, puesto que permite reparar estructuras que de otra forma no podrían ser reparadas.
