
Tus manos trabajan todo el día: pinzan, agarran, escriben, cocinan, sujetan a tus hijos… y cuando aparece dolor o rigidez, la vida se vuelve más lenta. En nuestra consulta abordamos la mano con un enfoque de medicina regenerativa basada en evidencia, cuyo objetivo es disminuir dolor, mejorar función y, en muchos casos, retrasar o evitar cirugías cuando no son imprescindibles.
¿Qué terapias utilizamos con más frecuencia? En patologías degenerativas como la rizartrosis (artrosis trapeciometacarpiana), la artrosis interfalángica o ciertas tendinopatías (por sobrecarga repetitiva), trabajamos con un plan que suele combinar:
- Plasma Rico en Plaquetas (PRP): concentrado autólogo de plaquetas con factores de crecimiento, orientado a modular inflamación y favorecer un entorno biológico de reparación.
- Ácido hialurónico (en casos seleccionados): mejora la viscoelasticidad articular y puede reducir fricción y dolor.
- Terapias ecoguiadas: la ecografía nos permite depositar el tratamiento donde debe estar (articulación, vaina tendinosa, etc.), aumentando precisión y seguridad.
- Programa de rehabilitación y ergonomía: porque la regeneración no es solo “infiltrar”; es reeducar la carga, mejorar la movilidad y proteger la articulación.
Lo importante: la medicina regenerativa no es magia ni sustituye la cirugía cuando esta es necesaria (por ejemplo, deformidades avanzadas o inestabilidad severa). Pero en estadios iniciales o moderados, y en pacientes bien seleccionados, puede ofrecer una ventana real de mejoría clínica. Si te duele la mano al abrir un tarro, escribir o girar una llave, consulta: muchas veces el primer paso no es “operar”, sino tratar con ciencia… y con sentido común.