La rodilla es la gran articulación de la vida cotidiana: subir escaleras, caminar, correr, ponerse en cuclillas. Cuando aparece dolor, derrame o rigidez, el diagnóstico frecuente es gonartrosis, lesiones meniscales degenerativas o tendinopatías. La pregunta habitual es: “¿Me tengo que operar?”. Y muchas veces la respuesta honesta es: todavía no.
La medicina regenerativa tiene un papel muy relevante en rodilla, especialmente para artrosis leve-moderada o dolor persistente con componente inflamatorio. Algunas opciones que usamos según el perfil del paciente son:
- PRP intraarticular ecoguiado: orientado a modular inflamación y mejorar síntomas. En pacientes seleccionados puede reducir dolor y mejorar función durante meses, facilitando el ejercicio, que es el tratamiento “rey” de la artrosis.
- Ácido hialurónico: puede mejorar la lubricación y la viscoelasticidad articular en casos concretos.
- Combinación con pérdida de peso, fuerza y control neuromuscular: porque sin músculo, la rodilla sufre. Diseñamos un plan realista, medible y adaptado a tu nivel.
Ser científicos también significa personalizar: no tratamos igual una rodilla con alineación muy alterada, una artrosis avanzada “hueso con hueso” o un paciente con inestabilidad importante. En esos casos, la cirugía puede ser la opción más razonable. Pero si tu objetivo es comprar tiempo de calidad, bajar dolor, moverte mejor y retrasar intervenciones mayores, el abordaje regenerativo puede ser una herramienta potente dentro de un plan integral.
Si llevas tiempo evitando caminar o te da miedo apoyar por dolor, no esperes a “estar peor”. Cuanto antes se actúa, más margen tenemos para mejorar.
