El codo es una bisagra potente, pero muy sensible a la sobrecarga repetida. La clásica “epicondilitis” (codo de tenista) o la “epitrocleitis” (codo de golfista) no son simplemente “inflamación”: en muchos casos hablamos de tendinopatías degenerativas, donde el tendón ha ido perdiendo calidad con microlesiones acumuladas. Aquí la medicina regenerativa tiene un papel especialmente interesante.
Nuestro objetivo es doble: aliviar dolor y mejorar la capacidad del tendón para soportar carga. ¿Cómo lo hacemos?
- PRP ecoguiado en el origen tendinoso: al ser autólogo, se obtiene de tu propia sangre y se aplica con precisión bajo ecografía. Buscamos crear un entorno biológico favorable y modular el proceso degenerativo.
- Plan de ejercicio terapéutico estructurado: excéntricos, control de fuerza, progresión de carga y corrección técnica (deporte o trabajo). Sin esto, cualquier terapia pierde efectividad.
- Intervenciones sobre el dolor y la mecánica: férulas, cambios ergonómicos, tratamiento de la cadena funcional (hombro-muñeca) cuando influye.
En casos seleccionados de artrosis incipiente o sinovitis, también pueden considerarse tratamientos intraarticulares guiados. Y lo más importante: somos claros con las expectativas. No prometemos “curas instantáneas”; prometemos método, seguimiento y decisiones basadas en tu evolución.
Si llevas meses con dolor al agarrar, levantar una bolsa o entrenar, y ya has probado reposo y fisioterapia sin éxito, probablemente no necesites resignarte ni dar el salto inmediato a una cirugía. En muchos casos, un abordaje regenerativo bien indicado puede ser el punto de inflexión.
